martes, 28 de junio de 2016

MELANCÓLICOS ANÓNIMOS

Mi vida olía a melancolía.
Me pasaba a ratos.
Por eso preferí mantenerme en el anonimato, no vaya a ser que me juzgaran por no tener un aroma convencional, de esos que analiza la pituitaria y se almacenan en tu cerebro para evocar buenos recuerdos.
Como no bebo, no soy alcohólica, aunque a veces me embriague de malos sentimientos que me llevan a una resaca emocional contínua, que somatizo  hasta con dolor de tripa, y no sé por qué me pasa pero es así.
Y es que a veces "me dan cólicos anónimos".

Carol Blanco

6 comentarios:

  1. Recuerdo que te vi en escena, dando vida a un personaje vestido de colegiala. Ahora me explico muchas cosas, sigues siendo una jovencita que se pasa el día jugando, aunque has sustituido las muñecas por los juegos de palabras.
    Creo que el ingenio es una de las cualidades más reconocibles en las personas inteligentes.
    De pequeño yo jugaba con mi padre (quien me trasladó su afición por la literatura) a inventar palabras. De aquellos juegos de juventud nació un término con el que sustituí el nombre que muchos compañeros de instituto daban entonces a los homosexuales. Lejos de aquel rotundo, peyorativo e hiriente "Maricón" yo comencé a utilizar de forma sibilina el término "meticuloso"
    Jugar es bueno, quizás tanto como leer o escribir.
    Que nadie te quite las ganas de jugar.

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    4. Gracias Lacantudo por este comentario tan cojonudo.

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  2. De nada, CAROL. Para proteger y servir, como la policía de L.A.
    Te lo puedo decir con rima, aunque puede que te de, algo de grima. Nada que agradecer, para mi ha sido un placer. Nunca dejes de escribir, yo estaré junto a ti, para proteger y servir.

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